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Pasándolo en grande en la semilla

Durante unas horas o incluso días, toman un respiro de la rutina diaria y vengan a vivir una experiencia inolvidable a La Semilla.

Cuando pregunté en Tarifa como se llegaba a La Semilla nadie pudo decírmelo con exactitud pero todos habían oído hablar del sitio y me aseguraron que estaba a la vuelta de la esquina. Con un mapa de la zona en la mano, me dirigí a Bolonia. Tengo que admitir de antemano que soy un desastre a la hora de leer mapas, y probablemente por eso acabé en lo que me parecía el fin del mundo.

Menos mal que por allí pasaba gente en ese momento, porque de lo contrario jamás hubiera dado con La Semilla. Francamente no es el lugar mas fácil para encontrar, pero lo mas seguro que eso es precisamente lo que querían los dueños cuando lo compraron.

Las vistas sobre Bolonia y la costa de Marruecos son espectaculares. Así que, si alguien está buscando un lugar donde relajarse y pasar unos días alejados de la civilización, este es el sitio idóneo.

Aunque no estoy muy segura de que el término jefe se pueda emplear en La Semilla, la verdad es que la persona que parecía estar al cargo era Roberto, quien ha estado viviendo en la costa desde hace once años. Empezó este proyecto hace ocho, junto a su hermana Laura y un par de amigos. La idea que tenían en mente era comprar una propiedad en pleno campo donde poder vivir tranquilos, comer de su propio huerto y compartir su buena fortuna con los demás. La verdad es parece que lo han conseguido.

Roberto, con la ayuda de amigos y voluntarios, organiza cursos de medioambiente tanto para adultos como para niños. Los chicos del colegio de Bolonia son huéspedes asiduos, y vienen para aprender un poco sobre la flora y fauna de la zona. También reciben clases de cerámica y aprenden a hacer pan. Los cursos para adultos son bastante parecidos pero además incluyen clases de cocina, yoga y fabricación de velas. Cada Semana Santa organizan una reunión. El año pasado el tema central fue el arte nativo y expertos en la materia vinieron a dar charlas sobre pintura y artes plásticas. Este año se centró en la integración racial, dirigido especialmente a las mujeres inmigrantes.

Cuando le pregunté sobre el tema de publicidad, Roberto me dijo que dependían mucho la palabra de boca en boca. Sin embargo, recientemente han creado su propio página Web y actualmente mucha gente conocen La Semilla gracias a esto.

Roberto fue claro y conciso a la hora de hablar de la urbanización del la zona, "Personalmente no he visto grandes cambios aquí en los ultimos años. Obviamente hay mas casas que antes pero eso está ocurriendo en todos sitios verdad?"

La Semilla está formado por dos edificios. Uno de ellos es un restaurante que solo abre sus puertas al publico los domingos. El otro edificio es una sala de actividades donde tienen lugar los cursos, durante la semana o fin de semana dependiendo del numero de gente interesados. Ambos edificios son preciosos, con paredes de piedra, techos muy altos y vigas de madera. El día que fuí para hacer la entrevista Roberto estaba tranquilamente cortando verduras en la cocina mientras otros estaban fuera construyendo una tienda de campaña india para los niños. Definitivamente la palabra estrés no forma parte de su vocabulario.

Se puede visitar La Semilla tanto para disfrutar de un almuerzo tranquilo un domingo, quedarse el día entero echando una mano en el jardín o simplemente pasar unos días de relax en uno de las cuatro cabañas hechos a mano que hay desperdigados por la propiedad.

La Semilla: El Realillo s/n, Bolonia, 11380 Tarifa
T: 956 236 753 M—vil: 652 102 001
E: grahola@yahoo.es www.lasemilla.ourproject.org